domingo, 17 de diciembre de 2006

Modorra

Otoño. Ropa gris. Cielo gris. Suelo gris, yo gris. Los únicos colores son los de las cosas que venden los feriantes que cubren en partes el piso, y el techo amarillo de los taxis.Me siento en el murito de ladrillos y miro para el edificio de enfrente , hay un gimnasio y adentro van y vienen sus atléticos habitantes, hablan por celular se ríen y transpiran; tanto ejercicio me cansa. Giro sobre mi trasero y veo la cola de jubilados esperando para cobrar, todos estan listos con sus lapiceras en la mano, está lloviznando son pasada las 9:30 y aún no abren. Los arrugaditos sonríen más que los otros y todos abren sus paraguas.
Montevideo se desperaza con modorra antes de arrancar el día y yo también.

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